Me fui de Colombia hace un buen tiempo, quizá para volverme más colombiana, para reventar la burbuja en la que crecí o para encontrarme realmente.
He vivido en diferentes lugares y justo ahora estoy en China, un país con el que soñé por muchísimos años. Y es que soy bien terca, porque luché, y sigo luchando, para poder quedarme aquí.
Decirte que este país me encanta es poco. Y, aún así, me encuentro soñando con volver para disfrutar de los míos y de lo mío. La vida muchas veces se me presenta como una dualidad. Me encantaría poder vivir todas las vidas con las que sueño, pero no hay suficiente tiempo en una sola vida.
A mi corazón viajero, este país tan seguro y contrastante lo tiene cautivado. Aún lloro al ver los paisajes que antes solo veía en fotos, y todavía me sorprendo cuando reconozco una palabra en este idioma tan foráneo para mí.



Soy un alma creativa que pone, día a día, toda su energía en cumplir sus sueños. Para llegar hasta aquí he dejado atrás cosas que, a la larga, me han hecho el camino más liviano.
Soy demasiado afortunada por poder experimentar una vida tan distinta a la que tenía antes, y no quiero que esa mirada maravillada con la que ahora veo el mundo se desvanezca.
Qué placer tan sabroso es escribir y transportar con historias. Es que qué cosa tan maravillosa es recordar.
No pienses que es fácil. Aquí me la guerreo a diario. Pero también sé que las mejores lecciones y los mejores recuerdos nacen cuando más trabajo y cariño les ponemos a las cosas.
Estoy adoptando un nuevo significado para este proceso, para esta versión de mí. ¿Habías escuchado 慢慢来 (màn màn lái)? Es como un "tómatelo con calma", un paso a la vez. Y suena bien sabroso.
慢慢来,干杯!
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